El perrito está parado sobre la roca ignea fracturada y junto al pie del farallón desde donde caen los restos de la cocina del barrio chino de Lirquen, una pintoresca callejuela con marisquerias a la que se entra justo bajándose de la micro al lado de la plaza . A la entrada están las vendedoras de pan amasado y jaibas. Me compre una sopaipilla, dos panes amasados y le saqué fotos a las señoras del pan. Ahí mismo tomé la micro de vuelta y estuve antes del anochecer en Concepción donde fui a comer comida china con mi amigo Oscar, geólogo de la Universidad de Concepción
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Lirquen; VIII Región
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